Mostrando entradas con la etiqueta Bill Callahan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bill Callahan. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de abril de 2010

Mumford & Sons, banjos y mandolinas desde Wimbledon


Para los que no sabían que me gustaban las voces trabajadas a base de güisqui y ducados estos dos post seguidos me delatan. Aunque suenen como a cabeza de cartel de un festival de Wisconsin ahora nos plantamos en Londres. Mumford & Sons ha dado la campanada folk gracias a un disco donde banjos, madolinas, órganos, vientos y voces que suenan a lija casan a la perfección. Su bluegrass es armónico, muy cuidado para ser novatos. Eso del 'dime con quien andas y te diré quien eres' tiene parte de razón. Sus inicios de la mano de Laura Marling y Noah & The Whale han dejado huella.

En el Reino Unido también se puede hacer folk con canciones puras y cargadas de personalidad. Aunque el tema se repita (seguimos cantando al mal de amores y esas cosas) debemos reconocer un buen trabajo. Aun no sabemos si escribirán páginas en la Historia de la música y está claro que 'Sigh No More' (2009) no tiene por que gustar a todos, de hecho no lo hace. Sorprenderá a más de uno en la primera escucha, en la segunda seleccionarás tus canciones favoritas, a la tercera se merecerá estar en la estantería de vinilos.

Bill Callahan, humor tejano

Atrás se quedó Smog. Bill Callahan decidió hace un par de años dejarse ver sin seudónimos y a juzgar por su último 'Sometimes I Wish We Were An Eagle' se entiende que comiencen a considerarlo como una de las figuras más importantes de la década dentro del rock americano.

Bill resulta ser un cuentista, un narrador de historias, tiene voz para ello. Historias simples en su lenguaje pero contundentes en su significado. La verdad es que a veces resulta complicado distinguir cuando está de coña y cuando carga contra la política, le da por susurrar a los caballos o entona un cante a la adolescencia. La cuestión es que sin sacar ese humor a la luz (humor negro, muy negro) su música roza la tragedia. Ahora con su segundo álbum como Bill Callahan las aristas se han pulido, todo ha cogido color, ha madurado, suena más cercano. La receta ha mejorado.

Altamente recomendable.